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Las muertes más absurdas de la historia

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Morirse es mala cosa, eso está claro. Pero si, por lo menos tienes un final épico, serás recordado como un héroe o una leyenda… sin embargo, si hay algo peor que morirse, es morirse de la manera más tonta.

No te pierdas nuestra lista con aquellos personajes conocidos de la historia que pasaron a mejor vida por una tontería…

Las muertes más tontas de la historia

Tennessee Williams

El genial dramaturgo murió asfixiado cuando, mientras intentaba abrir un bote de pastillas con la boca, la tapa del recipiente saltó y se incrustó en su garganta.

Atila

El rey de los Hunos estaba tan borracho en su noche de bodas que no advirtió que sangraba profusamente. Murió ahogado al día siguiente en su propia sangre.

Joan Vollmer Adams Burroughs

La esposa del famoso escritor William Burroughs encontró la muerte a manos del novelista de la Generación Beat cuando, borracho en México, jugó a ser Guillermo Tell con una colt 45, una manzana… y su mujer.

Albert Camus

El nobel de literatura (1957) y grande de la filosofía y las letras francesas pasará a la historia como uno de los mayores gafes de todos los tiempos. Al poco de burlarse de la supuesta noticia de la muerte en accidente del ciclista Fausto Coppi, Camus encontró la suya al día siguiente al estrellarse el coche en el que viajaba.

Jack Daniel

El fundador de la destilería de Tennesse no lograba recordar la combinación de su caja fuerte y, tras darle un puntapié al artefacto, se provocó una fractura que se acabó agravando hasta causar su muerte.

Antoni Gaudí

El exponente del modernismo catalán falleció arrollado por un tranvía. Lo más llamativo del asunto es que Gaudí vestía descuidadamente y nadie reparó en su persona hasta que murió a los pocos días en un hospital.

El general Patton

Después de sobrevivir a dos guerras mundiales y decenas de batallas, el general murió tras un accidente de tráfico a los pocos meses de acabar la II Guerra Mundial.

Harry Houdini

El ilusionista húngaro, que superó cientos de escapismos maniatado y en peligrosas cubetas, acabó muriendo por una hemorragia en el apéndice cuando retó a un joven a golpearle en el abdomen.

Adriano IV

Este papa inglés encontró el final de su vida cuando una mosca se le metió en la boca. Acabó atragantándose y murió asfixiado.

Tycho Brahe

El famoso astrónomo del siglo XVI murió porque, estando en una importante cena, no tuvo el valor de levantarse a orinar para no ofender a sus comensales, por lo que se le rompió la vejiga. Lo curioso del asunto es que, tras exhumar sus restos en 2010, se descubrió que, en realidad, murió envenenado durante la cena que no quería malograr.

Enrique I de Castilla

Con tan sólo 13 años, el monarca murió de una pedrada mientras jugaba con otros niños.

Arquímedes

El gran científico griego, famoso por el principio físico que lleva su nombre, murió cuando reprimió a un soldado y, este, encolerizado, le clavó su espada.

Jean Baptiste Lully

La batuta del compositor francés cayó sobre uno de sus pies durante un concierto. Teniendo en cuenta que antes eran de hierro y que la herida se le infectó, su destino estaba sellado.

Esquilo

Esquilo vivía en el campo porque una profecía le avisó de que moriría aplastado por una casa. Sin embargo, el dramaturgo padre de la tragedia griega encontró su muerte cuando una tortuga cayó de las garras del águila que la transportaba y le golpeo en la cabeza…

Allan Pikerton

El creador de la primera agencia de detectives del mundo murió al morderse la lengua fuertemente. La herida se convirtió en gangrena y falleció.

Isadora Duncan

La bailarina estadounidense murió estrangulada cuando su bufanda se enredó en una  rueda de su coche…

Como has visto, uno nunca sabe cuándo puede ser su último día. Por si acaso, te recomendamos que suscribas un seguro de vida para dejarlo todo solucionado si abandonas este mundo de repente ya que… ¡uno puede morir de la manera más tonta!

 

 

 

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