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Nota de Prensa

El contrato de seguro

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Comenzamos marzo, y como especialistas en Derecho de Seguros, queremos presentar un tema muy familiar para todos: el contrato de seguro.

Tal y como hicimos cuando presentamos el contrato de transporte marítimo, analizaremos la legislación que lo regula, deteniéndonos en los conceptos formales más importantes que forman parte del mismo.

 

¿Qué es el contrato de seguro?

Según el artículo 1 de la Ley 50/1980, de 8 de octubre, de Contrato de Seguro, es “aquel por el que el asegurador se obliga, mediante el cobro de una prima y para el caso de que se produzca el evento cuyo riesgo es objeto de cobertura a indemnizar, dentro de los límites pactados, el daño producido al asegurado o a satisfacer un capital, una renta u otras prestaciones convenidas”.

Y aquí llegan los primeros conceptos que merecen ser definidos y explicados

Prima. Elemento esencial del contrato, consiste en la cantidad que el asegurado debe pagar al asegurador. Es, básicamente, el precio del seguro, y constituye la obligación principal del asegurado, que la satisface como contraprestación del riesgo que asume el asegurador y del compromiso que adquiere de pagar una indemnización. Y, ¿cómo se calcula, se determina, la prima? Para obtener una cantidad concreta, existen una serie de técnicas que tendrán en cuenta las condiciones de aseguramiento, las sumas aseguradas, los límites de garantías, el conjunto de coberturas contratadas… Una vez fijada, la prima no podrá ser modificada unilateralmente, sino que habrá de hacerse de mutuo acuerdo o de acuerdo a las reglas establecidas en el contrato.

Riesgo. Consiste en la posibilidad de que, fortuitamente, es decir, sin voluntad humana encaminada a su consecución, ocurra algún acontecimiento que produzca algún daño o necesidad patrimonial al asegurado. Sin riesgo no puede haber seguro, ya que sólo podría hablarse de indemnización en caso de que exista algún daño. Es, por tanto, un elemento fundamental del contrato de seguro que cuenta con la eventualidad o falta de certeza como una de sus características esenciales. Además, el riesgo ha de ser concreto, lícito y de contenido económico.

Evento. Refiriéndose a siniestro, es la situación que sea objeto de cobertura por el contrato, y cuyas consecuencias económicas deberán ser satisfechas por el asegurador, en forma de indemnización al asegurado.

Daño. En este caso, podemos distinguir entre el daño corporal y el material, siendo el primero de ellos la lesión –o la muerte- que se cause a personas físicas, y siendo el segundo el menoscabo –o la destrucción/desaparición- de un bien material, o de parte de éste. Asimismo, también se entiende como daño material cualquier lesión física ocasionada a animales, al menos en materia de coberturas por responsabilidad civil.

 

Partes del contrato de seguro. Deberes y obligaciones

Básicamente son cuatro las figuras intervinientes en un contrato de seguro, si bien sólo dos de ellas son realmente partes en el momento de contratar.

Asegurador. Persona jurídica que suscribe el contrato y que asume la cobertura del riesgo.

Tomador. Contraparte del asegurador en el contrato, puede ser persona física o jurídica.

Por otra parte, las otras dos figuras que tienen presencia, sin llegar a ser parte del contrato, son:

Asegurado. Persona, física o jurídica, titular del interés objeto del seguro y del derecho a la indemnización. Es decir, si el tomador obra por cuenta propia, se convierte en asegurado. Además, el asegurado asumiría las obligaciones que deriven del contrato, en defecto del Tomador.

Beneficiario. Persona, de nuevo física o jurídica que, sin ser asegurado, se beneficia del contrato de seguro, recibiendo la suma asegurada. En otras palabras, es el titular del derecho a la indemnización, el tercero en cuyo favor se contrata el seguro, que nunca se verá obligado a asumir ninguna obligación derivada del contrato. Una persona se convierte en beneficiario por voluntad del tomador

En cuanto a los derechos y obligaciones de las partes (asegurador y tomador) destacamos,

Del asegurador. Por supuesto, las obligaciones principales son las de asumir el riesgo y satisfacer la indemnización (al término de las investigaciones y peritaciones necesarias para establecer la existencia del siniestro y, en su caso, el importe de los daños que resulten del mismo), que llevan aparejadas la de preservar su capacidad técnico-económica. Pero, además de éstas, encontramos otras obligaciones, tales como la de entregar la póliza al tomador –acción que perfecciona el contrato-.

Del tomador. Atendiendo al art. 14 de la citada Ley 50/1980, el tomador del seguro está obligado al pago de la prima en las condiciones estipuladas en la póliza. Del mismo modo, y esta vez saltamos al artículo 16, ‘el tomador del seguro o el asegurado o el beneficiario deberán comunicar al asegurador el acaecimiento del siniestro dentro del plazo máximo de siete días de haberlo conocido, salvo que se haya fijado en la póliza un plazo más amplio’. Por último, ‘el asegurado o el tomador del seguro deberán emplear los medios a su alcance para aminorar las consecuencias del siniestro’.

Y, de nuevo, este apartado nos arroja dos nuevos conceptos que no podemos dejar de explicar:

Objeto del seguro. Aquel objeto expuesto (sea cosa –en los casos de seguro de daños- o persona –seguros de personas) al riesgo, cuya producción determina la lesión del interés que se quiere preservar.

Póliza. Es el documento más importante del contrato de seguros, que perfecciona el mismo. Contiene todos los datos, pactos y condiciones (generales, particulares y especiales) del contrato. Deberá contener, como mínimo, las siguientes indicaciones, que aparecen recogidas en el art. 8 de la misma ley:

1. Nombre y apellidos o denominación social de las partes contratantes y su domicilio, así como la designación del asegurado y beneficiario, en su caso. 2. El concepto en el cual se asegura. 3. Naturaleza del riesgo cubierto. 4. Designación de los objetos asegurados y de su situación. 5. Suma asegurada o alcance de la cobertura. 6. Importe de la prima, recargos e impuestos. 7. Vencimiento de las primas, lugar y forma de pago. 8. Duración del contrato con expresión del día y la hora en que comienzan y terminan sus efectos. 9. Si interviene un mediador en el contrato, el nombre y tipo de mediador.

 

Duración, extinción y prescripción del contrato de seguros

La Ley se despide señalando que la duración del contrato se determinará en la póliza,la cual no podrá fijar un plazo superior a diez años. Sin embargo, podrá establecerse que se prorrogue una o más veces por un período no superior a un año cada vez. Las partes pueden oponerse a la prórroga del contrato mediante una notificación escrita a la otra parte, efectuada con un plazo de dos meses de anticipación a la conclusión del período del seguro en curso.

Igualmente, se señala que las acciones que se deriven del contrato prescribirán en el término de dos años si se trata de seguro de daños y de cinco si el seguro es de personas.

Por otra parte, en cuanto a la extinción, ésta puede producirse en caso de que desapareciese el interés o bien asegurado, pudiendo el asegurador hacer suya la prima no consumida.

Contacto para nota de prensa:

Empresa: Euriux Abogados

Twitter: @euriuxabogados

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